Una tribu desEducada

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Hace un mes vi La Duquesa, una peli ambientada en el siglo XVIII de esas que me gustan. Trata del típico matrimonio concertado donde la madre vende a su joven hija a un duque famoso con la promesa de que le dará un hijo varón y sucesor. Ella empieza a parir niñas, algo muy mal visto en esa época (y en algunos países todavía en la actualidad) y él le recrimina que no está cumpliendo con sus obligaciones. El tío es una joya porque la maltrata, se folla a su mejor amiga delante de sus narices, la viola y la chantajea con no permitirle ver a sus hijas… Y no sigo por si te han quedado ganas de ver la peli.

Quizá pienses “¡Qué bien que solo es una película!” Lamentablemente no lo es, a parte que ésta es sobre historia real.

El tema es que después de ver la peli empecé a sentir una presión en la zona del corazón, ganas de vomitar y un malestar físico. De repente vi esa cadena de mujeres que me precedían y entendí esa sensación de culpa, de sentirnos en deuda con los hombres. Siempre a su disposición, intentando complacerles y velar por su bienestar. Abrí los ojos para ver cuántas veces nos hemos sentido obligadas o forzadas a hacer algo, engañadas, violadas… Hemos dejado que entren dentro de nosotras con los zapatos sucios, sin ni siquiera pedir permiso.

Quizás no sabíamos reconocerlo, no sabíamos ponerle nombre porque ocurría dentro de la pareja o el círculo familiar. Porque lo hacía una persona querida, un hombre en quien confiábamos. Claro, nos parecía fuerte decir que nos han violado porque no era un desconocido en la calle. Había que callarse y no darle importancia, porque estamos educadas para ser buenas chicas y obedecer. En ese momento nos sentí conectadas sin importancia del siglo en que nos ha tocado vivir.

Pero hay luz al final del túnel. El otro día visité a la madre de una gran amiga mía. Una mujer estupenda a sus 78 años, activa, fuerte y coqueta. Se separó con sesenta y muchos para empezar a vivir sola y ahora está siempre rodeada de amigas. Me compartió que durante los últimos 24 años todos los jueves se reunía con su grupo de amigas. Durante todo este tiempo ha habido muchos cambios: alguna ya se había muerto, otra estaba en residencia, otra se había separado… Al principio ella era la única con nietos y con el tiempo aparecieron más y más. ¡Qué cantidad de historias han compartido durante este tiempo! Y me dijo: “¿Sabes? hija, ellas se portaron muy bien cuando me separe. Eso me salvó.”

Llamémoslo círculo de mujeres, encuentros femeninos, quedada de chicas, la cita de los jueves… el nombre no importa. Importa que todas buscamos el apoyo de nuestras amigas, hermanas, madres, abuelas, vecinas… para recordarnos que no estamos solas. Sentir que lo que le pasa a una, nos pasa a todas. Todas las mujeres, sin etiquetas de nacionalidad, edad o cualquiera otra clase, en los momentos de tocar fondo, buscamos esa tribu donde podemos gritar y decir tacos, estar despeinadas, desgarradas… DesEducadas.

“Una mujer que ha despertado puede despertar a otra mujer. La segunda despierta a su vecina. La tercera puede despertar a la ciudad. Y juntas pueden formar una algarabía que despierte al resto de la humanidad y volver el mundo entero del revés.” Clarissa Pinkola Estés

Acabo con el documental “Cuerpo Ofrenda, Cuerpo Libertad” que me llegó gracias a Laia de Casa de Luna. (encontré el documental después de escribir este post y también unas reflexiones de Laia sobre el tema)

¿Y tú?

  • Te gusta tu cuerpo?
  • Eres espectadora de tus relaciones sexuales?
  • Has vivido abusos?
  • Vives con la culpa?
  • Eres dueña de tu cuerpo?
  • Has sentido la violencia en tu vida?

¡Recuerda: no estás sola!

“Cada mujer que se sana a sí misma contribuye a sanar a todas las mujeres que la precedieron y a todas aquellas que vendrán después de ella.”
Christiane Northrup

¡Me encantaría que me dejes tu opinión! ¡Gracias!

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5 Comments

  1. Especial agradecimiento a Laia de Casa de Luna por crear una tribu de cual me siento parte!
    Qué gracia el título se me ha quedado con tribu con tilde en la U y eso es porque estaba pensando en tabú. Así que así se queda una Tribu Tabú, pero de aquellos tiempos cuando la palabra tabú era sagrado <3

  2. Mila, gracias por este texto tan acertado, que invita a la reflexión y a la sororidad entre mujeres. Tienes tanta razón cuando dices que nos necesitamos entre nosotras! Me ha enocioinafo el testimonio de la mujer que afirma haber sido salvada gracias al apoyo de sus amigas. Podemos hacer tanto las unas por las otras si salimos de la estrategia que nos lleva a competir y juzgarnos!!! Agradezco que enlaces Casa de Luna en tu texto, y agradezco que mi camino me haya llevado hasta ti porque sé que hemos tejido red, y que formas parte de mi manada. Te abrazo y honro tu don, el de compartir y enviar amor mediante tus palabras. Recibo tu cariño y yo te mando más, y más. Gracias, mujer. Un fuerte abrazo!!!!

    • Gracias a ti bella mujer! Privilegiada de ser parte de tu manada y feliz de tejer juntas esa red que ayuda a crear otra realidad entre nosotras. Me emocioné mucho encontrar gracias a ti el documental de “Cuerpo Ofrenda, Cuerpo Libertad” nada más escribir este texto y escuchar después tus reflexiones sobre el tema. Me sentí tan identificada. Honro tu labor, el amor y la pasión con cual sostienes Casa de Luna. Un gran abrazo Laia. Conectadas!!!

  3. Hola, buen día. Ya en otras ocaciones he comentado en Casa Luna, soy un hombre de 58 años, y de verdad. No comprendo como es posible que la mujer siendo tan poderosa sabía bendita y eterna, permita tanto abuso hacia su persona. — DETESTABA A MI MADRE POR ESO — pero después entendí que esa “enfermedad” llamada sumision era herencia ancestral. MUJERES, liberen a sus ancestros. Liberandolas se liberan así mismas. Esa liberación tiene dos nombres que son dos acciones para un sólo milagro. Y son, conocimiento y perdón. El milagro, la libertad que se merecen. Benditas son. Mi esposa. Se llama Silvia Martínez Galindo. Y le he enseñado. — NO DEJES QUE TE DAÑE NADIE, NI YO, NO TE DEJES DE NADIE, NI DE MI– Es urgente que la mujer retome su Divinidad Poderosa y empiece a transformar este estúpido episodio de la humanidad llamado machismo. Pero no lo van a hacer solas. Nosotros los hombres debemos ser sencillos, sabios e inteligentes para soltarnos de la estupidez de creer ser lo que no somos. Mujer, no te iguales con el hombre, eso es tonto. Ni te coloques arriba de el NI debajo de el. Colocate frente a el con amor a ti misma, se si espejo y permitele observarse asimismo en ti y contigo. Está es el milagro, la magia del amor Divino en ti y en el.

    • Muchas gracias Alejo por tu comentario. Es un alivio saber que no estamos solas en esta lucha y que tenemos hombres conscientes a nuestro lado. Hombres que saben que esto no va contra ellos sino contra una estructura patriarcal que agrede constantemente a la mujer. Tú lo has vivido en tu familia viendo a tu madre y has entendido que es una herida ancestral que se va pasando de una generación a otra y que ya toca cortar esta herencia. Efectivamente el conocimiento ante todo y después de eso el perdón a nosotras mismas. Perdón por las muchas veces que siendo tan poderosas hemos permitido esto. Así que mujeres y hombres juntos a través del amor podemos cambiar esa realidad. ¡Que así sea! Un saludo

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