Para que tú veas

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Hace 14 años hice un taller de empleo de nuevas tecnologías. Éramos 15 mujeres entre 25 y 60 años, de diferentes culturas, nacionalidades y cada una con su historia personal. En una clase de video nos pidieron escribir un guión para un corto. Resulta que casi ninguna puso a una mujer de protagonista. Yo no lo vi, pero tuve la suerte de tener una maestra que veía cosas que yo no era capaz de ver en ese momento.

Descubrí que a pesar de ser tan diferentes, encontramos muchas cosas en común. Tener baja autoestima, no sentirnos protagonistas de nuestras vidas, siempre poner las necesidades de los demás por delante, no creernos merecedoras, no valorarnos… y un largo etc. Entonces delante de mis ojos se abrió un nuevo camino.

Mirando hacia atrás recuerdo las palabras de Nuria (mi maestra): “Es que tú ibas para princesa”. Así era, flipaba con los cuentos de Disney, con las películas románticas y esperaba al apuesto príncipe que me salvaría subido en su caballo blanco.

Un camino de 14 años que sigue adelante, el camino desde princesa a yogini feminista. No me molan las etiquetas, pero parece que todavía las necesitamos para entendernos.

Creo que es muy importante recordar de dónde venimos. Ahora no sin vergüenza puedo decir que en aquellos tiempos pensaba que Nuria era una exagerada. Encontrando en todas las publicidades mensajes machistas. Y ella se cabreaba y me decía: “¿Pero no lo ves?”. Pues no lo veía. Pero estaba abierta, inquieta y empecé a investigar. Más y más maestras aparecían en mi vida, en carne y hueso o a través de sus libros, películas, seminarios y conferencias.

Llega el día en que el velo cae y empiezas a ver algo que antes no eras capaz. Estoy agradecida a Nuria y tantas otras mujeres que me ayudaron a ver: mi madre, Kina, Rosa, Nam Nidhan y una larga lista que se sigue ampliando constantemente.

Por eso creo firmemente en la necesidad de ese nuevo proyecto “Para que tú veas” creado por Nuria Lapastora. Un trabajo intenso y totalmente voluntario de 2 años para que salga a la luz. Un proyecto con un potencial enorme que poco a poco irá creciendo. Me siento muy emocionada de ser parte de esta iniciativa aportando mi granito de arena en los apartados de belleza, salud, etapas de la mujer (menstruación, maternidad, menopausia) y sexualidad.

La idea es que este proyecto sea muy colaborativo. Seguramente sientes que faltan muchas cosas por añadir, la información que hay es inmensa, el tiempo y la capacidad son limitados, pero el deseo de que esto funcione no tiene límites. Te animamos a dar una vuelta por la página y estaría genial si te animas a mandar tu video para el apartado “De la queja a la acción”. Un espacio de mujeres y hombres donde en 1 min (aprox.) puedes compartir cómo sientes la desigualdad en tu día a día y la parte más importante, qué haces para cambiar esto además de quejarte. ¡Venga! despréndete de la vergüenza y anímate a ser parte de esa red de gente que ve.

¡Te esperamos!

En otra entrada he utilizado esta cita, pero me encanta y la voy a repetir:

“Una mujer que ha despertado puede despertar a otra mujer. La segunda despierta a su vecina. La tercera puede despertar a la ciudad. Y juntas pueden formar una algarabía que despierte al resto de la humanidad y volver el mundo entero del revés.” Clarissa Pinkola Estés

Te dejo mi aportación de video para el proyecto

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