La lección escondida

danza

Me encanta bailar, desde siempre me ha gustado mucho. Recuerdo en el cole cuando teníamos unos 14-15 años y apareció la película de Dirty Dancing. Éramos 4 amigas, habíamos visto ya miles de veces la película. Wow era una pasada, bailando en las pausas entre las clases, saltando entre las mesas, tirándonos desde la mesa de la profesora, intentando conseguir el ultimo salto de la película que nos marcó tanto…

Cuando me apunté por primera vez a clases de danza oriental flipé. Disfrutaba mucho y la profe, que luego se convirtió en amiga mía, hacía las clases únicas e irrepetibles. Desde aquí, un gran agradecimiento a mi amiga Sara García, su arte y su bonita fotografía hecha por Aitana Luis que utilizo para este post.

Llevaba mas de dos años yendo cuando un día me di cuenta de algo. Pillé mi mirada concentrada y algo tensa clavada en el espejo intentando seguir todos los pasos y poder repetirlos igual. Estaba tan atenta a la clase que no sentía mi cuerpo. Repetía aplicadamente la coreografía, el resultado quedaba muy bonito, pero yo no estaba conectada con mi cuerpo. Los movimientos venían desde la cabeza, de intentar imitar algo que estoy viendo.

Dirás: – Sí, ¿y qué? Así es como se aprende ¿verdad?

Para mí este momento fue revelador, porque no quería hacer más cosas desde la cabeza y menos bailar. El primer año no me planteaba esas cosas y disfrutaba mucho mis clases. Luego empecé con la formación de yoga y resulta que años después me volví a apuntar otra vez y fue a la vuelta cuando me di cuenta de los cambios. Ya notaba la diferencia entre hacer las cosas desde la cabeza y desde el cuerpo.

(En el post anterior: “¿Dónde estás? Mente o cuerpo” hablo más sobre este tema).

Por eso en las clases de yoga cerramos los ojos, para estar más conectadas con nosotras mismas y no atraparnos por los estímulos externos. Es muy fácil engancharnos con alguno de los miles de pensamientos que pasan por nuestra mente en este instante. Al principio cuesta, pero es un entrenamiento como cualquier otro, con paciencia y perseverancia se consigue.

Espero que está claro que no estoy enfrentando la danza y el yoga, ni estoy diciendo que no hay que seguir una coreografía, porque en yoga igual tienes que seguir las indicaciones para hacer las posturas. Lo que intento transmitir es que hay mucha diferencia entre bailar desde la cabeza y desde el cuerpo. Y eso en todo. Llega un momento después que hemos aprendido el paso básico en cualquier área de la vida que necesitamos confiar más en nuestro cuerpo.

Dejarnos fluir, dejar que nuestro cuerpo se exprese solo, que los movimientos salgan desde dentro sin orden establecido, sin estar pendiente del espejo…

Y por cierto… dicen que bailar se parece mucho a hacer el amor

¿Y tú? ¿Consigues dejarte llevar?
¿Sigues ciertos pasos o dejas que tu cuerpo se exprese?

2 Comments

  1. Mila, tienes toda la razón, bailar es bailar desde el corazón, directamente y sin pensar. Hay momentos en que se abre una conexión directa con la música, el circuito se salta el cerebro y los movimientos fluyen, perfectos, enlazados, como si hubieras planificado una coreografía, y descubres tu propio yo y tus posibilidades. Eso es bailar.

    Y entonces, ¿para qué las clases de danza? Pues, en mi opinión, las clases te dan recursos de movimiento, técnica, abren tu comprensión a nuevas posibilidades y modos de interpretar la música. El problema es que en las clases el profesor te marca una pauta y una secuencia que es necesario memorizar. Si bailas mirando al espejo no puedes expresar nada. Primero el cerebro debe memorizar la secuencia, así no tienes que mirar a la profesora, después la memoriza tu cuerpo y empiezas a enlazar los movimientos con gracia. Entonces, ya puedes bailar, y aunque sea sobre la pauta de la profesora, llegas a disfrutar tu propia interpretación de la música. Porque el resultado final, con matices y modos de expresarse, es único y depende de cada persona y del momento en que se encuentra.

    Cuando se abra el próximo momento de conexión, tu cuerpo recogerá como por arte de magia esos recursos que has aprendido y que ya no recuerdas y otros recursos que desconocías y que te hacen pensar que los adquiriste tal vez en una vida anterior :)

    Mila, muchas gracias por tu dedicatoria y por este post que de verdad aclara lo que es realmente la danza.

    • Muchas gracias Sara por este magnifico y detallado comentario. Has puesto palabras a lo que es difícil explicar sobre la danza.

      Estoy contigo de la necesidad de las clases de danza, para poder tener las pautas, los movimientos. Como en cualquier arte, danza, dibujo, música, etc. solemos comenzar primero imitando, recogiendo información, mirando las pautas que nos dan las personas que llevan tiempo dedicándose a esto.
      Hasta que un día llega este momento cuando sientes que ya estás lista para expresarte sin imitar, sin mirar…

      Como bien dices tú en el ultimo párrafo:
      “Cuando se abra el próximo momento de conexión, tu cuerpo recogerá como por arte de magia esos recursos que has aprendido y que ya no recuerdas y otros recursos que desconocías y que te hacen pensar que los adquiriste tal vez en una vida anterior”

      Qué delicia el baile cuando es desde el corazón, cuando estás en el momento de conexión. Un placer de experimentar y un placer de contemplar.

      Seguimos bailando con la vida :)

      Un abrazo muy fuerte amiga mía

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