De 14 a 41 del asco al arte

gotas_rojas

Desnuda en el centro de la sala. Noche. Suena música tribal. Dejo que mi cuerpo se mueva. Mi pelvis gira, mis brazos suben y bajan. Mi cuerpo enloquece. Siento un arroyo de sangre caliente dibujando un trazo en el interior de mi muslo. Sonrío y sigo bailando. Pierdo la noción del tiempo y el espacio. Me transporto a otra dimensión. Me veo cabalgando sobre un caballo blanco, desnuda como lady Godiva. Dejando que mi sangre empape sus costados. El rojo rubí se mezcla con el blanco inmaculado.

Me siento poderosa, libre, salvaje. Sin vergüenza.

La vergüenza. Tengo 14 años. Tiro una compresa en la basura. Recuerdo el escándalo de mi padre: “¿No sabes que esto no se tira así? Hay que envolverlo en un periódico y esconderlo en la basura. ¿Tu madre no te ha enseñado?” Quise que se abriera la tierra y me tragase entera.
Unos años más tarde, ya con ventipocos. Después de hacer el amor con mi novio de aquel momento vi las gotas rojas sobre la sábana blanca. Me había bajado por sorpresa. Recuerdo su cara de asco y enfado a la vez. De camino a casa pasamos por un cubo de basura donde arrojó la prueba de mi vergüenza.

Mucho tiempo estuve enfadada. Luego entendí. Ellos no tienen la culpa. Vinieron de otros úteros avergonzados.

Años de aprendizaje. Investigación. Mujeres maravillosas que se cruzan en mi camino. Aparecen las herramientas: el yoga con Rosa, los libros de “La luna roja” y “Cuerpo de mujer, sabiduria de mujer”, el documental de “La luna en ti”, mi primer diagrama lunar, la copa menstrual, el sangrado libre, el arte menstrual (arte menstrual 1 y arte menstrual 2)…

Miro atrás en este largo camino de tantos años. A veces me parece que no me muevo. Que doy vueltas en un círculo, que no avanzo. Pero entonces me recuerdo a mi misma una y otra vez: no es un círculo, es una espiral. Parece que estás en el mismo lugar pero en realidad estás en otro nivel.

Cada vez más cerca de mi misma. De quién soy yo de verdad.

Lady_Godiva

La música cesa. Mi cuerpo se aquieta. Me habla. Siempre me habla pero a veces hay mucho ruido y no lo puedo oír. Por eso necesito silencio y quietud. Sssshhh, no hables, no te muevas. Escucha. Pero escucha por dentro, no con la mente. Respira, respira hondo. Abro los ojos. Veo el lienzo blanco bajo mis pies, salpicado de rojo. Gotas rojas, caminos rojos, constelaciones, figuras extrañas. Miro maravillada.

Orgullosa de ser la creadora.
Porque todos los orígenes están aquí… en mi útero.

Y tú, dime ¿qué sientes?

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8 Comments

  1. Siento lo mismo, siento que tu escrito es mi escrito, que tu asco y vergüenza fue un día tambien la mia, que tu presente es mi regalo de cada dia. Siento hermandad, unión, aun no conociendonos físicamente. Siento el arte como resbala por mis piernas caliente y rojo intenso. Gracias por compartir.

    • Ay Noelia, que bonitas tus palabras. Me llegan al corazón. Gracias infinitas por compartirlas. Así recuerdo mejor que no estoy sola, que soy parte de esa hermandad. El rojo nos une. Un abrazo grande. ¡Conectadas!

  2. Precioso!!
    Me ha entrado un escalofrío de placer cuando he leído: “no es un círculo, es una espiral. Parece que estás en el mismo lugar pero en realidad estás en otro nivel”.
    Abrazos hermana loba!

  3. Me siento identificada, comprendida y me alegra que estemos liberándonos o ya liberadas de esa vergüenza sin sentido en la que nos han educado, porque somos eso, somos sangre, somos vida!!! Yo aún estoy en el camino, camino q emprendí gracias a mujeres maravillosas con las q tengo la suerte de compartir mi vida. Tus palabras me ayudan a seguir adelante, me motivan a leer esos libros q citas para saber más sobre mi. Mil gracias.

    • Que bien Bea que mis palabras te sirven de inspiración! He intentado resumir 27 años de mi vida y sin que eso se convierta en una novela de varios tomos jeje. Para mi fue fundamental y lo sigue siendo el aprendizaje de otras mujeres antes que yo. Por eso creo que es muy importante compartir nuestras vivencias. Eso nos ayuda a sentirnos comprendidas y apoyadas. Es un proceso que no se acaba y siempre hay más por aprender. Hasta que algún día llega el momento de pasar a otra etapa igual de bonita en nuestra vida y aprender de ella. Pero ante todo vivir cada momento como único, con confianza y libertad. Dejando atrás la vergüenza y la culpa. Gracias a ti por compartir. Cualquier cosa que necesites aquí estoy. ¡Conectadas!

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